Reseña conferencia

Mayo 12, 2008

 El periodista Eduardo del Campo, acudió a CEADE para dar una conferencia sobre ‘Periodismo sin Fronteras’ basándose en su propia experiencia.

Eduardo transmitió a los alumnos su pasión por el periodismo y dio algunos principios que cree necesarios para ejercer esta profesión. Como la empatía, eliminar los prejuicios y ser capaz de transmitir la realidad tal y como es. Una realidad que debe basarse en ir al sitio y ver por uno mismo antes de contar y habiendo escuchado distintas versiones. Entiende que un periodista no debe contentarse con contar aquello que previamente le han contado a él. Además también hizo hincapié en el hecho de que el periodista debe sentir curiosidad, interés por conocer y entender a las personas de cualquier rincón del mundo o de alguien cercano a ti, pues las grandes historias no están en los lugares más inhóspitos, sino que también están a nuestro lado. Comentó que de ahí la importancia de escuchar para extraer las historias de los demás.

Definió esta profesión como el instrumento para acercar a la gente a otras personas y ponerlas en su piel. Todo ello lo comentó con gran entusiasmo y a través de anécdotas y experiencias que ha vivido este periodista a través de sus viajes a distintas partes del mundo. A muchos de los sitios que ha viajado estaban en conflicto, pero afirma que los profesionales que viajan allí sólo temporalmente no corren tanto peligro como los que son del mismo país en conflicto. Pues estos trabajan con muy pocos medios y amenazados, por ello entiende que ellos son los verdaderos valientes. Así animaba a todo aquel que lo gustara viajar a tomar la decisión y que se fuera, pues lo difícil es la mentalización y viajar hasta el lugar, pero vivir allí no es nada caro, lo importante es tener contactos.

Además en distintos momentos de la conferencia, que pese a que duró casi dos hora fue muy amena, hizo referencia al hecho de que las fronteras entre el periodismo internacional y el local se difuminan, ya que tan arriesgado es tratar de descubrir una mentira de un político de aquí que del extranjero. Por ello decía que también son necesarios periodistas valientes aquí, ya que si uno no lo es en su tierra, aún menos lo va a ser en el extranjero.

Sea local o internacional el periodismo le apasiona, pero para ejercer la profesión en el extranjero entiende que es necesario mucha ilusión y ganas, además de prepararse bien psicológicamente, pues no es tan duro lo que a uno pueda pasarlo como todo lo que ve, el sufrimiento de los demás, que se queda para siempre en el recuerdo.

Aunque afirma que todo merece la pena cuando encuentra a la persona que buscaba, o se encuentra con otra inesperada y le abre su corazón.

Crítica

Mayo 12, 2008

MAD CITY

Constantin Costa – Gavras (La caja de música, Desaparecido) vuelve a meter el dedo en la llaga. Esta vez, como ya hizo BillY Wilder en El gran carnaval, Consta – Gavras hace una crítica a los medios de comunicación, a su modo de tratar las noticias buscando el morbo y el sensacionalismo para captar más audiencia al tiempo que los periodistas se pelean por ser los protagonistas de la historia.

El argumento es sugerente y ofrece una certera reflexión contra el sensacionalismo aunque algunas situaciones resultan exageradas y la trama llega a ser a veces reiterativa. Pese a ello es una película dinámica y profunda en sus personajes en la que destaca la brillante interpretación de sus protagonistas, John Travolta y Dustin Hoffman

FICHA
Nombre: Las Golondrinas

Dirección: Antillano Campos, nº 26
Precio medio: 1,80 euros / tapa
Cocina: Tapas tradicionales
Teléfono: 954 331 626
En una de las calles más antiguas y con más tradición de Triana se encuentra ‘Las Golondrinas’, un bar de 1957, cuando todavía los alfareros, cuya profesión dicen ser la más antigua, trabajaban de día y de noche. Para ellos era un buen momento profesional, todo el mundo quería decorar sus casas y negocios con las cerámicas típicas de Sevilla. Y eso es lo que hizo Eduardo Rodríguez con el que era su bar, decorarlo como si de un patio sevillano se tratara.

La calle Antillano Campos huele a tradición. La estrechez y la ubicación en ella de la que fuera la fábrica de cerámica más antigua de Sevilla hacen de esta una calle única, y más aún al entrar en este bar donde todo recuerda a un típico patio sevillano, desde la ventana con rejas por las que asoman los geranios hasta las cerámicas que decoran cada pequeño rincón.
Pero todavía hay más tradición dentro de este pequeño bar, pues sus exquisitas tapas son las mismas que hace 50 años. Se puede degustar, además del buen jamón, el queso o la caña de lomo y el morcón; chipirones, caballito de jamón, pinchito y, sin duda, la mejor de todas y de la que nadie se olvida tras haberla probado, la punta de solomillo.

Con el tiempo, Francisco Arcas Lucena y sus hijos, dueños de este peculiar rincón de Triana desde 1975, han ampliado la carta sin perder un ápice de calidad. Así, además de “las tapas de siempre”, como ellos mismos las llaman, tiene todo tipo de aliños para acompañar la presa ibérica, el entrecot a las dos salsas, bacalao confitado, calabacín relleno, pisto de bacalao, brocheta de pescado, atún a la plancha, anchoas del cantábrico, montadito de melva, ensalada de mejillones o almejas a la marinera.

Un lugar con encanto
‘Las Golondrinas’ tiene una primera planta de la que se asoman algunas macetas de cerámica, con mesas y sillas que son un recuerdo más de las de antaño. Rojas o verdes y pintadas a mano, las mismas que las de la Feria de Sevilla. Y es que este es un bar en el que todo son referencias a la ciudad. De ahí que su público sea tanto el extranjero, que lo visita como una atracción turística más, como el sevillano al que le apetece tomarse una buena tapa en un lugar agradable donde se sienta atendido como un rey. Pues si algo cabe destacar es el trato de sus camareros quienes siempre tienen una sonrisa y buenas palabras para el que llega, aunque el bar esté como siempre, atestado de gente. Y es que da igual que sea lunes, miércoles o sábado, de día o de noche; porque no hay día ni hora en el que este bar no esté abarrotado de personas.

Por ello, Francisco Arcas y sus hijos decidieron abrir otro bar ‘Las Golondrinas II’ muy cerca del “de toda la vida”, para atender bien a su público y que todo el que quisiera pudiera tomarse una cerveza tranquilo. Es más grande y más moderno, pero sin perder la esencia de Triana y Sevilla, invitando a todo el mundo a disfrutar del ambiente y de su cocina.